Los albores de la cirugía

Introducción

El hombre se separó de su familiar antropoide hace unos dos millones de años. Los restos humanos más antiguos datan de 350.000 a.C., y es probable que la especie exista desde hace más de medio millón de años. Desde entonces comienza su lucha contra la enfermedad.

Paleolítico y Neolítico

Esqueletos de Europa, Asia y África del Norte muestran patología ósea comparable a la actual: osteomielitis, artritis, periostitis, osteítis, tumores y fracturas.

El fémur del pitecantropus erectus (hombre de Java) presenta un osteocondroma benigno; el cúbito del hombre de Neanderthal evidencia una fractura consolidada con buena posición.

El hombre paleolítico inmovilizaba instintivamente los miembros fracturados; luego añadió férulas rudimentarias. Este principio de inmovilización se proyecta en la historia.

Hoy persisten técnicas análogas: pueblos indígenas americanos usan tablillas de corteza sin reducción previa; en Australia meridional se emplea arcilla blanda que endurece, ajena al yeso.

Jaeger examinó numerosos huesos neolíticos y halló que el 53,8% de las fracturas consolidaron bien frente a 46,2% fallidas.

Con la edad del hierro aparecen evidencias de cirugía ósea (cuchillos y sierras) y frecuentes amputaciones de dedos; murales de La Tène (Francia) muestran manos operadas con posible simbolismo religioso.

La trepanación fue universal entre razas primitivas, para “expulsar espíritus malignos”. Muchos cráneos neolíticos muestran orificios con formación de hueso nuevo: supervivencia postoperatoria en Europa y América precolombina (incas, mayas). Hardhrdlicka sugirió fines descompresivos en fracturas craneanas con hemorragia.

Egipto antiguo

Murales muestran enanos acondroplásicos y posibles secuelas de poliomielitis (parálisis, acortamiento y equino del pie) en la XVIII dinastía (1500 a.C.).

El Papiro de Ewing Smith (ca. 1600 a.C.), basado en fuentes aún más antiguas, destierra amuletos y conjuros; describe 48 casos ordenados (comienza por lesiones de cabeza), reducción de luxación temporomandibular tal como hoy, y múltiples fracturas. Registra una fractura cervical fatal por caída desde altura.

Momias de la V dinastía (3000 a.C.) presentan férulas en miembros fracturados (antebrazo y fémur las más comunes), algunas consolidadas y otras no, requiriendo cuidados.

Primer dato de muletas: portal de la tumba de Kirkouf (2800 a.C.).

Ruffer describió lesiones vertebrales sugerentes de mal de Pott y absceso del psoas. Artritis, infecciones óseas y deformidades congénitas eran frecuentes.

Grecia e Hipócrates

En Grecia la medicina se separa de la religión. En Alejandría (siglo III a.C.), Herófilo y otros realizan disecciones anatómicas.

El Corpus Hippocraticus (siglos IV a I a.C.) constituye el primer tratado médico con base científica sólida. En “De las fracturas y las articulaciones” se reconocen síntomas, se prescriben tracciones para huesos largos, vendajes y férulas reforzadas. Se describen fracturas de clavícula, lesiones del codo, hombro, cadera y columna.

Se aconseja mantener los miembros en su “posición natural” (antecedente de la “posición de función” de McKenzie). Se describen con precisión el pie zambo (congénito) y su tratamiento precoz e hipercorrección, y deformidades de columna vinculadas a enfermedades pulmonares y artritis.

Roma y prótesis tempranas

Roma impulsa los estudios a través de Galeno (131–201). Nacen las prótesis: pierna de madera de Capua (ca. 300 a.C., hoy en el Royal College of Surgeons), mano de hierro de Marcus Silus y pie artificial de Hegesistratus. La literatura griega y latina de los siglos II–III a.C. menciona sustituciones en madera y hierro.

Contribuciones adicionales: Soranus describe el raquitismo (siglo I), Heliodoro la primera amputación a colgajo, Ruphus tumores tendinosos y compresión; Antylius (siglo III) realiza tenotomía subcutánea; Celsus compila métodos quirúrgicos.

India antigua

El Ajur-Veda de Susruta (ca. 1000 a.C.) es análogo al Corpus Hippocraticus. Describe práctica médica y quirúrgica, fracturas y luxaciones, férulas de bambú, y reconoce la crepitación como signo diagnóstico de fractura.

Edad Media

Paul de Aegina (siglo VII) transmite la medicina griega y romana a los árabes; su “Séptimo libro” influye por siglos. En él: fracturas y luxaciones (fractura de rótula, tratamiento).

Entre los árabes destaca Albukasim (siglo XI). Aunque no practicaban disecciones, su aporte médico fue notable.

Universidades medievales

Surgen centros de enseñanza: Salerno (hospital monástico en el siglo X, centro docente en el XI), París (1110), Bologna (1113), Oxford (1167), Montpellier (1181), Padua (1122), Nápoles (1224).

Roger de Parma (siglo XII) escribe el primer gran texto de cirugía occidental (diagnóstico y tratamiento de fracturas, traumatismos craneales). Bologna alcanza su acmé con Guglielmo de Saliceto (“La Cyrurgia”, 1275): mejor libro de anatomía pre-Renacimiento; tracción e inmovilización cervical con férulas y vendajes.

Lanfranchi de Milano difunde en Francia el espíritu bolognés. Guy de Chauliac (siglo XIV, Montpellier) usa pesas y poleas para tracción continua en fracturas de fémur, y describe la fractura distal del radio (luego “de Colles”) como luxación posterior del carpo con principios de reducción.

Renacimiento

La táctica militar (balas de cañón desde Crécy, 1346) incrementa traumatismos; surgen hospitales de campaña (sitio de Málaga, 1487; en 1550 Coligny asigna cirujanos por compañía en Francia).

Leonardo da Vinci privilegia músculos y esqueleto; Vesalio revisa por completo la anatomía mediante disecciones.

Ambroise Paré (1510–1590) publica “Diez libros de la Cirugía” (1564), reconoce vicios posturales, describe aparatos correctores y eleva al cirujano-barbero a profesional; impulsa también la prótesis útil y funcional.

Siglo XVII

Se inauguran métodos histológicos y fisiológicos; nacen las ciencias sociales modernas. Figuras: Glisson, Havers, Willis, Wiseman, Stensen.

Fabricio de Hilden practica la astragalectomía con buena recuperación; describe pie zambo y corrección progresiva de contractura en flexión de rodillas; en 1614 publica la primera descripción detallada de escoliosis.

Severino detalla sutura de rótula fracturada. En Holanda, Devanter estudia deformidades y pelvis. Glisson (1650) publica monografía clásica sobre raquitismo: asimetría del crecimiento óseo. Comienza el período moderno de la ortopedia con el microscopio y nuevos conocimientos (circulación, embriología, histología del esqueleto).

Siglo XVIII

“Edad de la luz”: se establece la ortopedia como rama independiente por la necesidad de experiencia específica.

Nicolás Andry (1741) publica Ortopedia (de orthos = derecho, paidos = niño), destacando el origen infantil de muchas deformidades.

Juan André Venel inaugura en 1790 (Orbe, Suiza) el primer hospital dedicado a deformidades del esqueleto.

Siglo XIX

La ortopedia cosecha avances en bacteriología (Pasteur, Koch), antisepsia (Lister), fisiología de la reparación ósea (Cushing, Flourens, Paget), histología (Goodsir: callo y osteoblasto; Virchow: identidad tisular; Kölliker: osteoclasto), arquitectura ósea (Meier, Culman, Wolff), sinovial (Bichat, Hueter), neurofisiología (Hall: arco reflejo; Sherrington: inervación recíproca), electrodiagnóstico muscular (Duchenne) y bioquímica del músculo (Berzelius, Kronecker, Mosso).

Patología ósea y articular: osteomielitis (Scarpa, Nelaton, Rodet, Lexer), escorbuto (Müller, Barlow), osteítis deformante (Paget, 1887), espondilolistesis (Rokitansky, Killian), sarcoma óseo (Boyer), tumores de células gigantes (Nelaton, Lebert), artritis tuberculosa (Rokitansky), trastornos internos de rodilla (Hey, 1803), pie zambo (Scarpa, 1803), luxación congénita de cadera (Dupuytren, 1826).

Métodos: vendaje enyesado (Mathijsen, 1852), férula de Thomas (Owen Thomas), tracción de partes blandas e inmovilización, primer texto moderno de fracturas y luxaciones (Astley Cooper, 1822), contribuciones de Dupuytren.

Cirugía ortopédica moderna: drenaje en hueso infectado (Hey, luego Lexer), cirugía de rodilla (Annandale, Brodhurst, Allingham), osteotomía (Barton, 1827; luego Adams, Ogston, MacEwen), artrodesis (Albert, 1881).

Descubrimiento crucial: rayos X de Roentgen (1895), revolucionando diagnóstico y tratamiento.

Siglo XX

Se multiplican hospitales y centros de ortopedia; se consolidan sociedades científicas. Avances en metabolismo, endocrinología, vitaminas, antibióticos y fisiopatología ósea.

Es el siglo de la fijación interna de fracturas: Kirschner, Arbuthnot Lane, Lambotte, Baer, Böhler, Smith-Petersen, entre otros, definen corrientes que aún dividen criterios de indicación.

Conceptos modernos: forma y función

Se retorna del criterio puramente morfológico al funcional y biológico: el hueso no es estático sino lábil y sensible; su quietud aparente resulta de un equilibrio dinámico. La función normal es, en última instancia, responsable de la morfología normal.

Si la función se altera durante el crecimiento, la forma se desviará. La “cirugía morfológica” es tardía (secuelas); la “cirugía funcional” precoz puede modificar la forma y prevenir malformaciones.

El sistema de locomoción se aborda como unidad funcional: alteraciones del pie pueden originarse en rodilla o cadera, y viceversa.

Conclusión

Tras un largo recorrido histórico, la ortopedia enfrenta un futuro aún más fecundo, apoyada en la observación clínica oportuna que conduce al diagnóstico precoz y evita secuelas. Orientada a la causa, previene tratar consecuencias; nacida para corregir deformidades, su desarrollo le permite evitarlas.